Cuando con un rotulador negro uní los lunares de su cuerpo y observé el dibujo resultante pensé que sería agradable encontrar en el cielo una constelación llamada Valeria.
Dudaba si Valeria sería una constelación o una estrella en sí misma, entonces se dio la vuelta y vi como sus dos ojos brillaban para contestar a mi pregunta.
Yo pensaba que su pelo revuelto sobre la almohada podría asimilarse a una gran supernova y buscaba un planeta para nosotros dos.
Si ella fuese una estrella yo sería su planeta, si ella fuera el planeta yo su luna y si ella fuese una galaxia me encantaría pertenecer a ella, estar dentro de ella,... de todas las opciones me quedo con la última hasta tal punto que ya no concibo las restantes.
Creo que me estoy obsesionando.
















