Días después, el detective que Elena contrató para dar con sus padres biológicos telefonea a Elena y le cuenta que ha podido dar con su madre porque ha fallecido pero que todavía no sabe nada de su padre.
Elena acude acompañada por el detective al anatómico donde certificaron la muerte de su madre, una mendiga fallecida a causa de un simple catarro mal curado hallada en plena calle en la noche más lluviosa de Oviedo.
El forense, al tanto de la situación, muestra a Elena un papel mojado y arrugado hallado en el bolso derecho del abrigo roto de la mendiga y le dice:
- Ahora solo ves un cadáver pero se llamaba Ana y tenía dos cosas muy importantes, alguien que la amaba y una hija maravillosa.
Elena pudo reconocer en aquel papel la carta que había entregado a Luis, al final del texto éste había escrito:
¿A que escrebe guapo la nuesa neña?